Dada la poca continuidad, nos encontramos recordando momentos vividos cada vez que nos sentamos a escribir.....
Es así que volvemos al Cachi-encuentro...A las horas de despedir a Diego y Jaz, llegaron Ani y Juan, junto con Mire y Pato.
Más allá de los asados de encuentro y despedida, de los guisos y pizzas al horno de barro, de las salsas picantonas y los vinos caseros que compartimos con ellos, disfrutamos de largas caminatas, algunas expediciones, "fangoterapia" y varios chapuzones en los distintos ríos que cruzamos.
Juntos recorrimos los Valles Calchaquíes, conociendo las particularidades de cada pueblo a lo largo de la Ruta 40...Desde Cachi, nos fuimos aSeclantás, para reencontrarnos en el colectivo camino a Molinos. Luego Angastaco y por último Cafayate...
Compartimos algunas fotos de los últimos días por los valles...
En la primer fotos estamos en Las Pailas a unos cuantos klometros de Cachi, pasando Cachi Adentro, para lo cual nos levantamos bien tempranito, tomamos unos mates, vimos el amanecer, y nos lanzamos a caminar. Un lugar groso.
La segunda foto es en Cafayate, dentro de una "bodega boutique" catando vinos.
Y por ùltimo, la tercer foto es en El divisadero a unos 6 kilometros de Cafayate, subimos casi 2 horas para encontrar unas lindas cascadas, el camino hasta ellas no se queda atras.
Las fotos de Molinos, Seclantas y Angastaco se las debemos.
Quizàs estas palabras sirvan para crear imagenes.
Seclantas es un pueblo muy pequeño donde la ruta la cruza, unas cuantas dependencias municipales y otras tantas casas lo componen. Sòlo estuvimos un dìa lo cual nos alcanzo para recorrerlo de punta a punta, muy pintoresco.
En Molinos, hace unos cuantos años, fue el ùltimo paraje donde los Realistas resistieron frente a las tropas Revolucionarias, tambièn donde se hiba a reclutar indios para el trabajo duro que los Españoles no realizaban. Sus origenes no son tan vistosos como los cerros y rìos de color colorado que lo circundan. Pudimos caminar con rumbos errado bajo el sol del mediodìa, donde el rìo nos salvo la tarde, pràcticamos la fango-terapia y el culo-yanping, muy recomandable exceptuando por la piedras entre los gluteos.
Angastaco, con paisaje lunar, polvo, y muy buena gente, pudimos compartir vinos de una finca familiar donde nos abrieron los brazos y donde dejamos correr algunas lagrimas. Caminamos hasta los Colorados, y los barrios perifèricos del pueblo.
Luego de estar varios dìas en Cafayate, volvimos a la ruta.
Luego de varias horas un camiòn nos trajo a Salta Capital desde donde escribimos.
Les agradecemos a todos sus comentarios, nos resulta muy placentero recibirlos y leer-los a cada uno de ustedes.