lunes, 16 de febrero de 2009

Retomando y cerrando los relatos Centro Americanos

Nuestro paso por Centro América fue, a diferencia del resto del viaje, una excepción ya que nuestro paso se acelero bastante. A pesar de ello, pudimos visitar y reencontrarnos con viejos amigos de ruta, así mismo la ruta trajo a nuevos. Nuestra primer parada obligada fue en Granada, Nicaragua, donde visitamos a nuestro amigo nicaraguense, el Carlos, quien como siempre, nos recibió en su ciudad adoptiva. Con El y con el resto de los locales nos llevamos una breve imagen de lo que ha sido la guerra que Nicaragua tuvo que llevar adelante frente a la amenaza que los gringos llevaron adelante con la complicidad de la oligarquía Nicaraguense. Sin duda la hospitalidad de los Nica nos lleno de alegrías y de tristezas al partir, pero sabiendo que nos ha quedado una deuda de regresar a la tierra de Sandino y Dario. Al dejar Honduras entramos a Guatemala al toque del Regueton que nos reventaba y nos daba la bienvenida. De Copan, viajamos directo a Antigua Guatemala, donde en algún momento funciono la mayor metrópolis de Centro América y donde luego de la amenaza de los temblores y de los volcanes activos que rodean la ciudad se traslado a lo que hoy es la Ciudad de Guatemala. Allí entre volcanes, lava emanando de las entrañas del planeta acampamos a metros del cráter que el volcán Pacaya que a ido formando desde que hace unos 60 años erupción y que desde ese momento no ha dejado de vomitar su magma. Una experiencia única para quien a vivido casi toda su vida en las Pampas gauchas. Casi sin planificarlo llegamos a Panajachel a orillas del Lago Atlitan. Al bajar del viejo buss escolar estadounidense reciclado en transporte publico, y antes de que nos digamos algo apareció en su bicicleta un argentino que hace tiempo que recide allí, el Mono. con el Mono llegamos a ese momento donde optamos por dejar de hablar de la gente que teníamos en común, del barrio de Coghlan, la junta de niñez, del instituto de recreación, las murgas porteñas, los programas de niñez, para dejar en duda si es que entre nosotros había algún vinculo sanguíneo. La vida en Panjachel se mantuvo entre baños a la mañanita en el lago, visitas a los amigos que allí cosechamos, cenas y cocinadas en la casita que nos alquilamos. Nuestro próximo destino, donde cumpliriamos con la meta que nos habíamos puesto, era San Cristóbal de las Casas, en México. Donde nos volveríamos a encontrar casi para el aniversario en que nos habíamos conocido con el Ruso y MariZuni, en aquel primer y épico viaje a Bolivia, el cual, quizás, alla comenzado este viaje. Hace unos días que no dejamos de activar el pensamiento en cuanto a como seguirá nuestro viaje, por lo pronto, mañana arrancamos a la Rivera Maya para poder encontrarnos con la familia que nos viene a visitar. De este modo, cerramos los relatos sobre Centro América, de la cual nos queda el leve sentimiento de tener que volver para ampliar lo que delicadamente nos ha mostrado. ............................................................................................................................................................ La imagen es de Los Lagos de Colon, en el departamento de Chiapas, Mexico. ............................................................................................................................................................

jueves, 12 de febrero de 2009

El Chamaco

Cuando salimos de viaje, a recorrer este continente golpeado, sabiamos que de algun modo nos ibamos a perder algunos acontecimientos. Perdernos en el sentido de no poder estar presentes alli, tangiblemente. Y sucedio, entre otros acontecimientos que no han sido contados, lo que sera contado, por que como sucede en la mayoria de las familias, ellas se agrandan. Llego Roman para recordar que esto de la vida sigue. Salud !!!, para el chamaco, para los padres, los abuelos, visabuelos y tios. .................................................................................................................................

domingo, 1 de febrero de 2009

Relato 2

Antes de dar continuidad al relato que dejamos inconcluso es menezter dar a conocer un pequeño detalle que ha determinado nuestro camino. Al dejar Colombia eramos concientes de que nuestro paso por Centro Amèrica se extenderia a unos pocos pasos, ya que las fechas nos apretaban y nos apretan. Las fechas de las visitas se nos apròximaban y nosotros todavia en Colombia. Relato 2: Marcelino, con su frente humeda por el Caribe y con la camisa abierta, nos dejò en Puerto Obaldia, territorio Panameño, luego de las curvas y contracurvas en la dificil oficina de migraciones del pequeño pueblo, arribamos al humilde ultra liviano que luego de las confiables palabras del piloto de la nave: "estos son vuelos peligrosos, pero no se preocupen .... señor cambiese de lugar para equilibrar el peso...", llegamos a la ciudad de Panamà. Pasamos unos 2 dìas sin sobresaltos y tratando de comprender que Sud America ya habia quedado atràs, en eso nos cruzamos el paìs en unas breves 8 horas. A lo largo del viaje hemos ido creando algunas màximas, las cuales nos hacen el camino màs facil, una de ellas es cruzar las fronteras durante el dìa, pero està fue la excepciòn a la regla, llegamos casi justo para que nos sellen la entrada a Cota Rica, el inconveniente era pasar la noche allì, pero tomamos aire y nos apròximamos a dejar nuestar cosas para observar el campo un poco mejor, en eso se acerca en actitud de caza, el lobo, en este caso no era ni el Lobo Vegetariano que conocimos en San Agustin, ni tampoco el Lobo Estepario que supimos leer, si no el Lobo Peregrino de Bragado, Provincia de Buenos Aires. Personaje que unos conoce sòlo si vive en Bragado o si anda por las rutas latinoamericanas ya que el Lobo las recorre en su vieja bicicleta de cuadro ingles llevando a la virgen de Lujàn consigo. Por suerte la noche se pasò entre mates, perdòn, tereres y las historias del Lobo, el cual se podia escribir una biblia. Alli estuvimos varias horas hasta que un camiòn nos levanto a la otra tarde. Nuevamente dejamos otro pais atras al llegar a la frontera de Nicaragua. "Bienvenidos a la tierra de Sandino" decian los letreros. En eso, nuevamente el Lobo nos somprendio con su "Yo te conozco preciosa? ... En ese momento con el Lobo nos abrazamos, casi deviendonos uno de la despedida de la frontera anterior. Nuevamente la historia se repitio, pero esta vez en un cuarto de un hotel de frontera. A la mañana siguiente nos despedimos como se debe, quizas por ello no nos volvimos a cruzar en las siguientes fronteras. LLegamos a Granada a visitar y conocer a muchos amigos. De allì la ruta nuevamente nos llevò al reencuentro de otro amigo, esta vez èl nos esperaba en Utila una de las 3 islas del Caribe Hondureño. El Doc, al cual lo conocimos una fria noche de La Paz y que fielmente nos dijo en Mancora: "No vengan a la selva" , nos recibio en el Caribe para disfrutar, gracias a su cintura y chamuyo de la riqueza del mar, esnorqueleando y cayacquiando por el mar. Hoy se nos cumple un año desde aquel caluroso 1º de febrero del cual no nos pudimos despedir de la familia en Retiro. En Guatemala nos agarro el cumple, frente al Lago Atitlàn, a tan sòlo 8 horas de Mèxico, esperamos la visita de la familia y seguir. Seguir.