
Nuestro paso por Centro
América fue, a diferencia del resto del viaje, una
excepción ya que nuestro paso se acelero bastante. A pesar de ello, pudimos visitar y
reencontrarnos con viejos amigos de ruta,
así mismo la ruta trajo a nuevos.
Nuestra primer parada obligada fue en Granada, Nicaragua, donde visitamos a nuestro amigo
nicaraguense, el Carlos, quien como siempre, nos
recibió en su ciudad adoptiva.
Con El y con el resto de los locales nos llevamos una breve imagen de lo que
ha sido la guerra que Nicaragua tuvo que llevar adelante frente a la amenaza que los gringos llevaron adelante con la complicidad de la
oligarquía Nicaraguense. Sin duda la hospitalidad de los
Nica nos lleno de
alegrías y de tristezas al partir, pero sabiendo que nos ha quedado una deuda de
regresar a la tierra de
Sandino y
Dario.
Al dejar Honduras entramos a
Guatemala al toque del
Regueton que nos reventaba y nos daba la bienvenida. De Copan, viajamos directo a Antigua
Guatemala, donde en
algún momento funciono la mayor
metrópolis de Centro
América y donde luego de la amenaza de los temblores y de los volcanes activos que rodean la ciudad se traslado a lo que hoy es la Ciudad de
Guatemala.
Allí entre volcanes, lava
emanando de las entrañas del planeta acampamos a metros del
cráter que el
volcán Pacaya que a ido formando desde que hace unos 60 años
erupción y que desde ese momento no ha dejado de vomitar su magma. Una experiencia
única para quien a vivido
casi toda su vida en las Pampas gauchas.
Casi sin planificarlo llegamos a
Panajachel a orillas del Lago
Atlitan. Al bajar del viejo
buss escolar estadounidense reciclado en
transporte publico, y antes de
que nos digamos algo
apareció en su bicicleta un argentino que hace tiempo que
recide allí, el Mono. con el Mono llegamos a ese momento donde optamos por dejar de hablar de la gente que
teníamos en
común, del barrio de
Coghlan, la junta de niñez, del instituto de
recreación, las murgas porteñas, los programas de niñez, para dejar en duda si es que entre nosotros
había algún vinculo
sanguíneo.
La vida en
Panjachel se mantuvo entre baños a la mañanita en el lago, visitas a los amigos que
allí cosechamos, cenas y cocinadas en la
casita que nos alquilamos.
Nuestro
próximo destino, donde
cumpliriamos con la meta que nos
habíamos puesto, era San
Cristóbal de las Casas, en
México. Donde nos
volveríamos a encontrar casi para el aniversario en que nos
habíamos conocido con el Ruso y
MariZuni, en aquel primer y
épico viaje a
Bolivia, el cual,
quizás,
alla comenzado este viaje.
Hace unos
días que no dejamos de activar el pensamiento en cuanto a como
seguirá nuestro viaje, por lo pronto, mañana arrancamos a la Rivera Maya para poder encontrarnos con la familia que nos viene a visitar. De este modo, cerramos los relatos sobre Centro
América, de la cual nos queda el leve sentimiento de tener que volver para ampliar lo que
delicadamente nos ha mostrado.
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La imagen es de Los Lagos de Colon, en el departamento de Chiapas,
Mexico.
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4 comentarios:
Alucinante Mexico, quien pudiera estar ahi... Pido mas fotos!!!!
Por estos pagos, se sabe, nacio Roman y aparte de ser bello, es super tranquilo y simpatico.
Felicidades Tios!la familia se agranda...
Se los extraña...
Ceci
Muchas felicidades a los nuevos tios!
Un abrazo chicos y aunque nunca les escribamos estamos al tanto de sus andanzas por los caminos latinoamericanos.
Saludos.
Andres y Sol.
qué onda, tíos!!!
se los lee muuuy bien...
estuvimos cerca, la isla es increíble y la gente que vive en la isla es lo más... si van para allá no se cuelguen y avisen que conectamos...
ya estamos en b. a., búhhh!
méxico es un continente!!! disfrútenlo...
los queremos muuucho,
besos,
juli y manu.
A Ro Romi Santi!
He vuelto.
Aquí estoy, tíos.
Queremos seguir viajando!
Iuju!
PORTU
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